Filosofía de los Budistas

El budismo y la filosofía budista tienen ahora un seguimiento global. En epistemología, el Buda busca un camino intermedio entre los extremos del dogmatismo y el escepticismo, haciendo hincapié en la experiencia personal, una actitud pragmática y el uso del pensamiento crítico hacia todo tipo de conocimiento.

En la ética, el Buda propone una triple comprensión de la acción mental, verbal y corporal. En la metafísica, el Buda argumenta que no hay entidades auto-causadas, y que todo depende de algo más.

Principios de la Filosofía Budista 

La triple comprensión  permite al Buda proporcionar una crítica de las almas y de la identidad personal, esa crítica constituye el fundamento de las opiniones sobre la realidad del renacimiento y un estado final de liberación llamado Nirvana. 

El Nirvana no es primordialmente una realidad absoluta más allá o detrás del universo, sino más bien un estado mental especial en el que todas las causas y condiciones responsables del renacimiento y el sufrimiento han sido eliminadas. 

En la antropología filosófica, el Buda explica la identidad humana sin un yo permanente y sustancial. Sin embargo, la doctrina del no yo no implica la inexistencia absoluta de ningún tipo de yo en absoluto, sino que es compatible con un yo convencional compuesto por cinco agregados psicofísicos, aunque todos ellos son insustanciales y transitorios. 

Así pues, los diferentes yo, se conciben como procesos evolutivos limitados causalmente por su pasado. 

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Los extremos del dogmatismo y el escepticismo

Mientras que la visión del Buda sobre el camino espiritual se describe tradicionalmente como un camino intermedio entre los extremos de la autocomplacencia y la automortificación, la epistemología del Buda puede interpretarse como un camino intermedio entre los extremos del dogmatismo y el escepticismo.

El extremo del dogmatismo está representado principalmente en el Pāli por el brahmanismo. El brahmanismo era una religión ritualista que creía en la revelación divina de los Vedas, pensaba que pertenecer a una casta estaba determinado por el nacimiento y se centraba en la realización de sacrificios. 

Los sacrificios implicaban la recitación de himnos tomados de los Vedas y en muchos casos la matanza ritual de animales.

Desde el brahmanismo, se ofrecían sacrificios rituales a los dioses (dioses para el budismo) a cambio de prosperidad, salud, protección, hijos, larga vida e inmortalidad. 

Sólo los miembros masculinos de la casta más alta, la casta sacerdotal de los brahmanes, podían permitirse el espacio profesional para estudiar seriamente los tres Vedas (el Atharva Veda no existía, o si existía, aún no formaba parte de la tradición brahmánica). 

Como sólo los brahmanes conocían los tres Vedas, sólo ellos podían recitar los himnos necesarios para realizar adecuadamente el sacrificio ritual. Tanto el sacrificio ritual como la ética social del sistema de castas se consideraban una expresión del orden cósmico (Dharma) y como necesaria para preservar ese orden.

El extremo del escepticismo está representado en el Pāli por algunos miembros del movimiento Śramanic, que consistía en numerosos grupos de buscadores espirituales y filósofos errantes. 

La palabra sánscrita śramana significa aquellos que hacen un esfuerzo, y probablemente se refiere a aquellos que practican una disciplina espiritual que requiere un esfuerzo individual, no sólo rituales realizados por otros. 

Para llegar a ser un śramana era necesario renunciar a la vida establecida y entrar en una vida itinerante, que implicaba la observancia del celibato y una vida sencilla dedicada al cultivo espiritual. 

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